El problema
La tarjeta de papel acaba en un cajón, o en la papelera
Entrega una tarjeta en una reunión y el cliente se la guarda en el bolsillo. Unos días después ya no la encuentra. Cuando cambia de número, de cargo o de email, hay que imprimirlo todo otra vez. Y cuando no falla la tarjeta, es el cliente quien apunta el número con prisas y se equivoca en una cifra.
- Las tarjetas de papel se pierden o se olvidan en un cajón
- Un número o un cargo nuevo obliga a reimprimir la caja entera
- Se acaban en el peor momento, en una feria o en una reunión importante


