El problema
El teléfono siempre suena en el peor momento
Atender llamadas de reservas en pleno servicio interrumpe el trabajo, y luego están los mensajes de Instagram, las conversaciones de WhatsApp y las notas en el mostrador. Algunas reservas se pierden, otras se solapan, y quien no se presenta deja una mesa o una silla vacía.
- Reservas repartidas entre llamadas, mensajes y una agenda de papel
- Clientes que no se presentan ni avisan
- Peticiones fuera de horario que se quedan sin respuesta
